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Cómo diseñar un jardín Zen

 


Los primeros indicios de jardines japoneses surgieron en el período Nara (710-794 D.C.) dentro del Palacio Imperial. El nacimiento del Jardín Zen está basado en la necesidad de crear un espacio que fuese utilizado como ayuda para la meditación.



Durante este período, las parcelas de tierra fueron pequeñas y sus estanques diseñados a una escala menor. Por ello, para inducir la sensación de grandes ambientes en espacios pequeños se requirió representar el paisaje natural mediante la combinación monocromática de todos sus elementos.

Como resultado nació el jardín Zen tipo escenario, el cual fue más sofisticado con la incorporación de intrincadas líneas en las orillas de sus estanques y mediante el uso de rocas en varias formas.

Luego, durante el período Muromachi (1392-1573) el Zen se popularizó entre los Samurai como una disciplina necesaria para realizar la acción correcta en momentos difíciles.



El jardín tipo paisaje seco (kare-sansui), realizado con rocas y arena en estrechos espacios ubicados frente a los cuartos de meditación comenzó a aparecer en los Templos. Sin el uso de agua, la arena y las rocas simularon su presencia en forma de ríos o ambientes oceánicos. En el jardín japonés se expresa espiritualidad, en el sentido de que en él no hay riqueza material, sino la pureza de cosas simples y austeras. Los elementos son sólo objetos naturales y que mediante su perfecta colocación hacen que el jardín se convierta en una obra para la contemplación.

Como trabaja el Jardín Zen
 

Fuerza de voluntad.- Para todo lo que necesitamos hacer, requerimos esta fuerza de donde emanan las ideas, los objetivos, las metas.

Misericordia.- En todos nuestros actos y pensamientos.

Creación.- Llevar a cabo las cosas sin dejarlas a medias, no quedarse en el hubiera, sino tener la satisfacción de hacer el intento.

Belleza.- Seguir el ejemplo de la naturaleza y las cualidades del equilibrio percibir la belleza interna tanto como la externa.

Tolerancia.- Ser benevolente en los juicios, utilizar la paciencia y el respeto hacia todo lo existente.

Perdón.- No guardar rencores, comprender que cada quien tiene su etapa de evolución, nadie es perfecto.

Formación.- Normar nuestro criterio, aprendiendo de todo lo que se nos presenta, estar atentos y abiertos para recibir los mensajes.

Conocimiento.- Actuar con humildad, nunca se sabe suficiente, el verdadero maestro comprende que la sabiduría no lo es todo.

Los elementos para un jardín zen
 

Arena: Neutraliza los malos pensamientos, las actitudes y emociones negativas, creando un ambiente de tranquilidad y serenidad. Un espacio de arena perfectamente alisado representa la inmensidad del mar. Los surcos pueden simbolizar los diferentes caminos que emprendemos en la vida.

Piedras: Representan los obstáculos o las experiencias de la vida. Las que son irregulares y asimétricas contienen una mayor carga de energía. En la filosofía Zen nada pasa por casualidad y todo tiene una causa y un efecto. En un plano físico, representan las montañas.

Cristales de cuarzo: Pueden recibir, almacenar y transmitir energías positivas y generan armonía. Su transparencia está relacionada con valores como la sencillez, la humildad y la modestia.

Conchas o caracoles: Nos ponen en contacto con el mar y nos recuerdan su presencia. Representan la tranquilidad y la paz que se percibe ante la presencia de un mar en calma y el rumor constante de sus aguas.

Velas: Ayudan en muchos procesos de meditación creando ambientes que propician el relajamiento. Sirven para iluminar el jardín con una luz sedante y natural. Dentro del jardín pueden colocarse pequeñas velas redondas y aromáticas. Si son alargadas es más conveniente situarlas fuera de él.

Colores, texturas y sensaciones
Los jardines Zen son espacios de meditación y contemplación en conjunción con la naturaleza. Detrás de los Jardines Zen existe toda una filosofía basada en el budismo, representan al universo, son creados para inspirar vitalidad y tranquilidad, y están dispuestos para percibir la realidad de una forma correcta, con sus colores, texturas, y sensaciones.


Estos jardines no están hechos para pasear, más bien están hechos para ser observados y entrar en estado meditativo.

Crear un jardín Zen puede llegar a ser una experiencia agradable, meditativa y estética. Antes de crear un jardín Zen hay que considerar tres aspectos importantes que deben estar representados en cualquier jardín Zen, sin importar su tamaño; estos aspectos son la simplicidad, la fluidez y el espacio.

El diseño es algo personal, según las necesidades estéticas de la persona, pero tomando en cuenta los aspectos fundamentales de este tipo de jardines.

El zen implica la captación directa de la realidad sin que influya el pensamiento o el lenguaje, trata de despojarse de todo aquello que nos vincula a lo cotidiano.

De modo que en una ciudad tan estresante como esta, en la que corremos todo el día, el jardín Zen puede ser una opción de relajación.

Paso a paso

1.- El primer paso es decidir el lugar y el tamaño de tu jardín Zen, considerando el espacio disponible y el tiempo que tendrás para dedicarle a esta pequeña maravilla de la naturaleza. Puedes disponer de una parte de tu jardín o comenzar por uno en miniatura que puedas colocar, por ejemplo encima de tu escritorio.

No olvides que el jardín Zen es por encima de todo, un lugar de paz, por eso, si tienes niños o animales considera bien su ubicación. Los pasos a seguir serán los mismos aunque a escalas diferentes.

2.- La mayoría de los elementos para crear un jardín Zen puedes adquirirlos en tiendas de jardinería y ferreterías. Lo que vas a necesitar para comenzar:

• Madera o un recipiente grande.
• Clavos, tornillos o cola para madera.
• Herramientas adecuadas.
• Materia de protección contra hierbas dañinas
• Arena, grava, rocas, piedras y otros elementos decorativos.
• Iluminación.
• Paciencia.

3.- Utilizando tamaños de madera adecuados, construye un molde para contener la arena y los otros elementos que compondrán tu jardín Zen. Utiliza las placas de madera para construir una caja lo suficientemente profunda para contener cerca de 10 cm de arena.

Si se utiliza arena de playa, ésta se debe pasar por un colador para obtener una arena más fina y liviana. Una vez teniendo el recipiente con la arena, se puede empezar a hacer el diseño con líneas simples y limpias, y con elementos decorativos como las piedras, grava y rocas.

Después de construido el molde, que puede ser cuadrado, rectangular u ortogonal, puedes pintarlo o barnizar la madera para obtener un acabado más perfecto. Si la idea es tener un jardín Zen en miniatura, puedes construir tu propio molde en madera o escoger entre una variedad de recipientes adecuados.



Si prefieres un recipiente en mimbre por ejemplo, será necesario forrarlo en plástico para impedir que la arena se escape.

4.- Los jardines Zen seducen, principalmente, por su limpieza y líneas simples, por eso, si lo ubicas en el exterior, precisas protegerlo de las hierbas dañinas, que puedes conseguir en comercios especializados.

POR Metroscubicos

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